Metal Gear Solid: Peace Walker (I)

Metal Gear Solid: Peace Walker (I)

EL ESLABÓN PERDIDO (1ª Parte) Por David Catalina

Para un soldado como Big Boss, la guerra es la única constante. El resto, compañeros, seres queridos, e incluso su país, son apenas borrones que pasan a su lado en el fragor de la batalla, y todos ellos dejan cicatrices. Metal Gear Solid: Peace Walker es la historia más esperada de Naked Snake. 
El camino de los distintos Snakes (1) en la portátil de Sony ha sido irregular: empezó su andadura tropezando con Metal Gear Acid (íd.; Konami, 2004) y su secuela, editada en 2005. Los seguidores de la serie no salían de su asombro cuando lo que se encontraron era una simple curiosidad, en absoluto canónica respecto al resto de juegos, que basaba su mecánica de juego en obtener cartas coleccionables y utilizarlas con sabiduría contra los rivales, en un juego de estrategia por turnos, avanzando por el escenario mientras se resolvía la mediocre trama de terrorismo al uso. Podía considerarse una curiosidad simpática, pero lo cierto es que el mismo concepto de juego podría haberse exportado a cualquier otra propiedad intelectual, y el resultado hubiese sido el mismo, o mejor. Más difícil de digerir resultó Metal Gear Solid: Digital Graphic Novel (Metal Gear Solid: Bande Desinée; Konami, 2006), una adaptación interactiva del cómic dibujado por Ashley Wood, que a su vez adaptaba el Metal Gear Solid (íd.; Konami, 1998) original.

Los fans de Snake empezaban a preguntarse, y con razón, si acaso Hideo Kojima, creador de la serie y padre de Snake, no se estaba tomando en serio PlayStation Portable (PSP), puesto que la utilizaba como simple plataforma para exprimir la gallina de los huevos de oro con productos irrelevantes. Y entonces le llega el turno a un juego con pies y cabeza, enmarcado en el canon de la serie. Metal Gear Solid: Portable Ops (íd.; Konami, 2006) es una secuela directa del legendario Metal Gear Solid 3: Snake Eater (íd.; Konami, 2004), una de las entregas más sobrecogedoras de la serie por su forma de mostrar el rito de madurez de Naked Snake al enfrentarse a su maestra en el arte de la guerra. Snake Eater supuso el momento álgido de la serie, y la obra cumbre de Hideo Kojima como creador.

Lanzado en un momento crucial en el que las consolas de 128-bits morían lentamente para dejar paso a una nueva generación, Snake Eater demostró lo que un manejo adecuado de un hardware desfasado podía dar de sí, creando un juego sólido como el hormigón, y a su vez repleto de sentimentalismo, sin caer en la pesadez narrativa de la cuarta entrega de la serie Solid. Así pues, subido a los hombros de un gigante, Portable Ops consigue ganarse al fin al público de PSP con un Metal Gear decente, respetuoso con la mecánica de la serie, y ampliando la historia del padre genético de Solid Snake. Metal Gear Solid: Peace Walker (íd.; Konami, 2010) se presenta como secuela de Portable Ops, y como el eslabón perdido reclamado por los fans, la unión de la serie Solid con el primer Metal Gear (íd., Konami, 1987) de MSX.

SERPIENTES Y PISTOLAS
Con todas las pegas que se le quieran poner a la obra de Hideo Kojima, es justo reconocer que cuida cada lanzamiento hasta el más mínimo detalle, y la serie Metal Gear Solid es el epítome de su especial carácter, el mismo perfeccionismo obsesivo que puede conducirlo al triunfo cuando logra sintonizar bien con los sentimientos del jugador, o el que puede dividir a los jugadores y situarlos en posiciones tremendamente enfrentadas cuando opta por irse por las ramas. Pero suceda lo que suceda con sus decisiones narrativas o argumentales, no cabe ninguna duda de que cada entrada de la serie principal presenta una factura técnica impecable, y siempre trata de llevar el juego varios pasos más allá.

Esta es una realidad que se cumple invariablemente, sin importar el sistema al que el Kojima Team tenga que enfrentarse, desde PlayStation One hasta PlayStation 3, sin dejar de lado PSP, como seguramente no lo hará con Nintendo 3DS (la demostración técnica de Snake Eater ejecutada en la reciente portátil de Nintendo resulta asombrosa). Así pues, tras una costosísima superproducción como Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots (íd.; Konami, 2008) en la que su eterno protagonista quedaba para el arrastre, cabía preguntarse cuál sería el siguiente paso de Hideo Kojima, y la respuesta más evidente estaba en una nueva entrega portátil, un proyecto más manejable y menos costoso. Lo que nadie podía esperar es que un simple juego de portátil pudiese medirse mano a mano con su hermano mayor para PlayStation 3, cosa que ha sucedido. Fue la propia ambición de Guns of the Patriots la que acabó por devorar al propio juego, oculto entre decenas de minutos de cinemáticas y sermones existencialistas que consiguieron alienar a buena parte de los seguidores de la serie. Jugando a Peace Walker una realidad se hace patente: Kojima ha hecho propósito de enmienda, y ha devuelto el juego a sus orígenes, de modo que este es exactamente eso: un juego y no una película interactiva. Y un juego enorme, un espejo en el que deberían mirarse las futuras entregas de la serie. Lo cierto es que ni siquiera se trataba de un proyecto suyo, como sí lo fue Guns of the Patriots, pero como él mismo reconoce sintió la responsabilidad de dirigir el proyecto, dado que “había mucha confusión dentro del equipo, y no se estaba desarrollando como yo quería. Así pues pensé que debía meterme y hacer Peace Walker”. Y así Hideo Kojima se ve forzado, una vez más, a volver de su enésimo retiro como director de la serie para crear la entrega más completa hasta la fecha.[…]

(1) Naked Snake, padre genético de los siguientes, es el protagonista de Snake Eater y Portable Ops. Solid Snake, hijo clónico del primero, es el protagonista del resto de títulos de la serie. Tiene un hermano gemelo, Liquid Snake, creado con los genes recesivos de Naked Snake, lo que le convierte en el gran villano de la serie.

Publicado en Star-t Magazine 03, Abril 2011

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