Game Crítica

E.T. The Extra-Terrestrial (I)

E.T. The Extra-Terrestrial (I)

DESENTERRAR EXTRATERRESTRES (1ª parte) por S*T*A*R.

E.T. The Extra-Terrestrial en su debut en el ocio interactivo ha sido popularmente ovacionado en el infame podio de los peores juegos de la historia. Pasados casi 30 años después de su condena reabrimos el caso para ofrecerle un juicio justo.

WarioWare D.I.Y. (y III)

WarioWare D.I.Y. (y III)

CORTE Y CONFECCIÓN (3ª parte) Por Alberto Catena.

[…] En este sentido, WarioWare D.I.Y. puede resultar pedagógico, en el mejor sentido que quepa asignarle a la palabra, y por lo mismo particularmente desafiante, dependiendo por supuesto de la ambición de nuestro objetivo y de nuestras aptitudes para el pensamiento lógico.

WarioWare D.I.Y. (II)

WarioWare D.I.Y. (II)

CORTE Y CONFECCIÓN (2ª parte) Por Alberto Catena.

[…] Para acceder a la susodicha máquina debemos entrar en nuestro Estudio, que es uno de los cinco edificios de que consta el menú principal. Si en otros WarioWare estos edificios correspondían a los hogares de otros tantos personajes y su colección de microjuegos, en WarioWare D.I.Y. vienen a encarnar, en cambio, un panorama simplificado de la misma industria del videojuego.

WarioWare D.I.Y. (I)

WarioWare D.I.Y. (I)

CORTE Y CONFECCIÓN (1ª parte) Por Alberto Catena.

Cuando cabía esperar que una nueva entrega de la serie recabara en las posibilidades de la Wii Balance Board o de un recién mejorado Wii Remote, WarioWare: D.I.Y. viene, sin embargo a aprovechar la particular versatilidad de la interfaz táctil de Nintendo DS para ponernos en el lugar de uno cualquiera de los personajes empleados al servicio del gordinflón de la M invertida. En esta ocasión se trata de dar a luz nuestros propios microjuegos.

Atomic Runner (y II)

Atomic Runner (y II)

EL HOMBRE NUCLEAR (2ª Parte) Por S*T*A*R.

[…] Si bien las consolas de 16-bits pretendían la imposición de un estándar de modo de control de juego supuestamente más cómodo y ergonómico en forma de pads, en títulos como Atomic Runner este patrón se antojaba inadecuado para el haberado en las lindes de los salones recreativos, mas no para el joven que desconocía esos locales o para el jugador que adquiere experiencia.